De la primera charla al mueble instalado.
Nos contás qué necesitás y para qué lugar. Vamos, medimos y miramos cómo se usa el espacio todos los días: por dónde se pasa, qué se guarda, cuánta luz entra. De ahí sale el punto de partida.
Te mostramos un boceto con las medidas reales, los materiales y el precio cerrado. Lo ajustamos las veces que haga falta hasta que sea exactamente el mueble que tenías en la cabeza.
En el taller cortamos la madera, soldamos el hierro y damos las terminaciones pieza por pieza. Nada se terceriza: cada mueble pasa por nuestras manos de principio a fin.
Llevamos el mueble, lo armamos en su lugar, lo nivelamos y lo dejamos funcionando. Nos vamos cuando está listo para usar.